Andrea Jiménez Rentería
Considerando el cuento: "Yo la maté"
Por un tiempo considerable he guardado el terrible secreto que me perseguirá y atormentara durante el resto de mi miserable vida; de las circunstancias de la desaparición de la abuela, pues siempre eludí el tema de su deceso, incluso a mis hermanos Ligia y Mario. Mi decisión no fue fácil porque yo la amaba por eso me impuse severos castigos como llenar mis zapatos de piedritas, creí que por un efímero momento olvidaría los recuerdos aterradores. En aquel tiempo era un niño debilucho, malcomido y torpe, de doce años, y ella una vieja encorvada de setenta años, aquello fue un combate que de no ser por el porrazo que se dio en la cabeza por poco salgo mal librado, aproveche la situación le sujete la garganta y apreté la manzana de Adán mientras la nuca se le iba para atrás; mi abuela había decidido fugarse con "El Diablo" un negro con orejas puntiagudas. Hoy finalmente me atrevo a confesar sin temor a sufrir las consecuencias, los detalles de mi primer crimen.
El relato esta basado en la historia de la perturbadora vida de un niño llamado Oscar, que transcurre de forma algo distorsionada al lado de sus hermanos Ligia, Mario y su abuela que era la tutora de los tres hermanos a pesar de su avanzada edad, se da alusión a la situación precaria de la familia, pues se describe como debilucho, malcomido y torpe, a su abuela también la describe como una anciana encorvada como herradura, frustrada y fastidiada por el descuido de sus hijos y tener que lidiar con todo ese chiquillerío; incluyendo la abnegación por la que se caracterizaba abrumada por tanta responsabilidad impuesta percatándose de que el tiempo se le estaba agotando planeo su escapatoria para poder eludir esa situación que la encasillaba a ser la eterna niñera de sus nietos aferrándose de la única alternativa viable que tenia a su alcance dándoles un indicio con una peculiar frase "ojala que me lleve el diablo" que más tarde se descubriría que hacia referencia a la persona con la que pretendía irse. Cuando se entero del plan de su abuela se cercioró de que no lo realizara llevando acabo su primer crimen, revelo detalladamente como fue el despiadado ataque, lo mucho que le costo ya que tuvo que pelear hasta que su abuela cometió un descuido que fue lo que marco la pauta de su combate, y dio como resultado su asesinato. Describe gráficamente como el remordimiento lo llevo a imponerse severos castigos, por ejemplo mojarse el dedo y meterlo al enchufe o abrazar el boiler antes de meterse a bañar, pues en su inconmensurable desesperación por obtener un mínimo momento reconfortante, olvidándose del tormento que cargaba dejando un poco de lado el lastimero recuerdo de su abuela, sin temor a sufrir las consecuencias.
El relato esta basado en la historia de la perturbadora vida de un niño llamado Oscar, que transcurre de forma algo distorsionada al lado de sus hermanos Ligia, Mario y su abuela que era la tutora de los tres hermanos a pesar de su avanzada edad, se da alusión a la situación precaria de la familia, pues se describe como debilucho, malcomido y torpe, a su abuela también la describe como una anciana encorvada como herradura, frustrada y fastidiada por el descuido de sus hijos y tener que lidiar con todo ese chiquillerío; incluyendo la abnegación por la que se caracterizaba abrumada por tanta responsabilidad impuesta percatándose de que el tiempo se le estaba agotando planeo su escapatoria para poder eludir esa situación que la encasillaba a ser la eterna niñera de sus nietos aferrándose de la única alternativa viable que tenia a su alcance dándoles un indicio con una peculiar frase "ojala que me lleve el diablo" que más tarde se descubriría que hacia referencia a la persona con la que pretendía irse. Cuando se entero del plan de su abuela se cercioró de que no lo realizara llevando acabo su primer crimen, revelo detalladamente como fue el despiadado ataque, lo mucho que le costo ya que tuvo que pelear hasta que su abuela cometió un descuido que fue lo que marco la pauta de su combate, y dio como resultado su asesinato. Describe gráficamente como el remordimiento lo llevo a imponerse severos castigos, por ejemplo mojarse el dedo y meterlo al enchufe o abrazar el boiler antes de meterse a bañar, pues en su inconmensurable desesperación por obtener un mínimo momento reconfortante, olvidándose del tormento que cargaba dejando un poco de lado el lastimero recuerdo de su abuela, sin temor a sufrir las consecuencias.

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